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Cracovia por Arantza Belmonte

Vivir Cracovia

¡Bienvenidos a Cracovia, curiosos!

Llevo mucho tiempo queriendo escribir mis aventuras por estas tierras eslavas; pero aquí estoy, cuatro meses después, escribiendo mis primeras palabras… Ya os podéis hacer una idea de lo ocupada que me tiene esta ciudad. ¡Es una locura!

Cuando llegué estaba asustada y emocionada a la vez. No podía dejar de mirar a todas partes, intentando recordar cada detalle. Afortunadamente, uno de mis miedos se esfumó al llegar a la que iba a ser mi casa y comprobar que mis compañeras de piso son geniales. Nunca se sabe si vas a encajar con la gente con la que te toca convivir, pero yo he tenido mucha suerte.

 

 

Al principio todo fue muy rápido. De hecho, el primer mes fue para mí como una semana ligerita. No podía creer que ya llevara un mes entero viviendo aquí. Cuando llegas estás tan emocionado por todo que no te das cuenta de que el tiempo corre: cada día conocía gente nueva (y puedo decir que eso me sigue pasando después de cuatro meses), empecé a trabajar en la guardería en la que estoy de voluntaria, empecé a orientarme poco a poco por las calles, a visitar cada rincón de la ciudad, desquiciarme en las clases de polaco, etc…

 

Mi vida cogió un ritmo muy acelerado, y cuando me quise dar cuenta, ya había pasado un mes y me tocaba ir al “on-arrival training” que tendría lugar en Varsovia. En los voluntariados de larga duración (como el mío), tienes dos trainings: uno al principio, y otro a mitad de tu estancia. Se trata de pasar una semana fuera, en otra ciudad, conviviendo con otros voluntarios que están en diferentes ciudades de Polonia. Se hacen actividades, charlas, visitas por la ciudad, etc… Es una semana en la que conoces gente, lo cual te permite luego tener más posibilidades de viajar por el país, y aprendes mejor en qué consiste ser un voluntario europeo y reflexionas sobre ti mismo y lo que esperas de esta aventura que es el European Volunteer Service.

Para mí este primer training fue muy importante porque fui sola, ya que el resto de compañeros de mi organización habían ido antes, pero conocí a gente muy maja que también son voluntarios en Cracovia (pero con otra organización diferente a la mía), y el grupo que fuimos esa semana congeniamos muy bien.

 

También pude darme cuenta de cuantísimos españoles hay en Polonia… ¡más de los que podáis imaginar!

Desde que llegué no he parado de hacer cosas. Siempre surge algún evento, actividades, talleres, fiestas, etc… Y poco a poco fui sintiendo cómo en la guardería me aceptaban cada vez mejor. Es cierto que se sufren momentos de duda, miedo, tristeza… Para mí ha sido un cambio muy radical el ser voluntaria en un país tan distinto. He tenido que superar bastantes obstáculos, no sólo los que ya de por sí tiene el vivir “sola” en un país desconocido, sino los que nosotros mismos nos ponemos. Aunque, el desafío más grande para mí ha sido el idioma.

El primer día que estuve en la guarderia y vi que nadie, NADIE, hablaba ni un poquito de inglés, creía que me iba a volver loca. No era capaz de hablar, de expresarme, de pedir cosas, de proponer, de ofrecer ayuda… Y para mí que me gusta tanto hablar, comunicarme, expresarme, fue como ver aparecer un muro gigante ante mí e intentar trepar sin éxito. Pero quien la sigue la consigue y desde hace un tiempecito, con mucho esfuerzo y ganas, he conseguido aprender lo suficiente como para poder comunicarme no solo con los niños (que era lo que más me importaba), sino con las profesoras; y defenderme en la vida diaria en la calle, claro. He preparado algunas actividades y juegos para enseñar a los nenes algo de español e inglés, y la verdad es que es increíble ver el entusiasmo que ponen.


He aprendido a prestar atención siempre, a mantener la mente despierta y los oídos bien abiertos porque nunca sabes dónde ni cuándo vas a poder aprender cosas nuevas. Y gran parte de lo aprendido se lo debo a mis nenes de tres añitos, a mi clase, que no les importa repetirme una y otra vez, y cada vez más alto, la misma palabra hasta que la entiendo; o van a preguntarles a las profesoras para que intenten traducir. Incluso me hacen leerles cuentos, lo que para mí es tremendamente complicado, pero ayuda mucho a entender el idioma. Los niños son todo amor, eso es otra cosa que he aprendido. Si me dijeran que dibujara una línea temporal y en ella escribiera cada acontecimiento relevante, cada punto de inflexión en lo que está siendo mi aventura de EVS, uno de los más importantes sino el que más, sería el día en que pude mantener una conversación con uno de los peques; una conversación fluida, claro. Ese día mi mente hizo un “click”, y empecé a ver las cosas desde otra perspectiva.

 

Otra cosa que me está aportando esta aventura es el trabajar la confianza en mí misma, saber que soy capaz de resolver problemas del día a día, y problemas mayores. Y también el ver que tengo tiempo para crecer y mejorar mis habilidades. Ah, claro, y viajar. Por suerte desde Cracovia hay muy buenas conexiones para visitar países vecinos o recorrer Polonia (y es muy, muy barato), y siempre hay gente que quiere acompañarte. He estado en Varsovia y Torun, y fuera de Polonia he visitado Praga y no quedará ahí la cosa.

 

 

 

La semana pasada tuve el segundo training, esta vez en Torun, y en esas actividades de reflexión te das cuenta de cómo has evolucionado desde que empezaste el EVS. Cómo han cambiado tus expectativas, tu forma de lidiar con los problemas, cómo has priorizado ciertas cosas y desechado otras, cómo te propones metas, y sobretodo, cómo te conoces a ti mismo.

 

Por último quiero contaros que estar de voluntariado también tiene a veces sus cosas malas, al fin y al cabo, es la vida. Pero al final del día siempre puedes quedarte con más cosas buenas que malas, o por lo menos, eso es lo que me pasa a mí. Es increíble sumergirte tanto en una cultura tan diferente, vivir sus costumbres, disfrutar su comida, conocer gente nativa y que te ayuden a conocer todavía más aspectos de sus tradiciones y la vida de su ciudad. Historias, lugares, música, pintura, arquitectura… Cracovia me ha sorprendido mucho en diversos aspectos, pero su aprecio por la cultura es algo que me sigue fascinando a día de hoy.

 

Tendréis noticias mías dentro de no mucho. Por ahora solo quiero decir que no tengáis más miedo del necesario, y que aprovechéis este tipo de oportunidades.  Prometo escribir más a menudo J ¡Hasta pronto!

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